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TRANSPORTE PÚBLICO INACCESIBLE EN CABA: La “revolución de la movilidad” de Rodríguez Larreta

El 2 de marzo se iniciaron las sesiones ordinarias en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) con la presencia del jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta. Durante la sesión de hora y media repasó los principales logros de su gestión, en las que solo dedicó 45 segundos al transporte y la movilidad de la ciudad. Festejó la “revolución para la movilidad” del metrobús y el “cambio de paradigma” que significan las ciclovías y ecobicis para su gestión.

Horacio Rodríguez Larreta maneja una ecobici Itaú en la vía pública.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con más de 200km², donde 1 de cada 10 personas está en situación de discapacidad (PsD). La Encuesta Anual de Hogares (2011)[1] señala que el 57% de las PsD encuentran problemas y obstáculos para acceder al transporte público. La discapacidad es un concepto vincular, que se refiere a la relación de las personas con otras personas, grupos, instituciones y a través de ellas al mercado laboral, el sistema educativo, la cultura, la salud y todas las esferas de la vida. De esta manera, lo que se determina en las condiciones diseñadas del transporte y espacio público, es quién puede entrar y circular por los diferentes espacios. En palabras de la arquitecta Silvia Coriat: “La accesibilidad es una condición para actuar, interrelacionarse, formarse y poder constituirse en un sujeto activo y participativo”.


La falta de transporte público de calidad en CABA y las pésimas condiciones de la vía pública profundizan dos tendencias. En primer lugar, se genera una dependencia de las PsD a sus familiares y pares para moverse en la ciudad. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las villas de CABA no están urbanizadas, las condiciones del espacio público y la llegada del transporte son peores que en el resto de la ciudad. A la falta de mantenimiento del espacio común se suma la ausencia de veredas, los senderos rotos o con escombros por la falta de un sistema de recolección de basura, escalones en veredas, entre otros. A su vez, los medios de transporte no llegan a ingresar a muchas villas, la línea de colectivos 23 es la única que accede al Barrio Ricciardelli (ex Villa 1-11-14). En horario nocturno rodea la villa por cuestiones de seguridad de los choferes.


La segunda consecuencia es que aumenta la pobreza en los hogares de PsD. Además de tener que soportar la exclusión del mercado laboral por la estigmatización y la desidia, las PsD tienen que cubrir el costo de un transporte privado (taxi, remis) ya que el sistema de transporte público los excluye. Esto significa un encarecimiento del costo de vida que impacta directamente en su bienestar.


Subtes para pocos

Según un relevamiento realizado por Fundación Rumbos en 2017, tan sólo un tercio de las estaciones de subte cuentan con ascensor para viajar en ambas direcciones. El problema se profundiza cuando se tiene en cuenta que muchos de estos ascensores y escaleras mecánicas no funcionan por la baja inversión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) en mantenimiento. Las personas con discapacidad motriz podrían realizar tan solo 4 de 10 viajes en subte.[2]


La distribución de la accesibilidad en las estaciones de subte relega al sur, la zona más pobre y con más PsD de la ciudad (30% de hogares con PsD contra la media de 21,1% de CABA). La línea E tiene en total 18 estaciones de subte, pero en 15 de ellas no hay ascensores que permitan el acceso. Las únicas estaciones con ascensor son Retiro, Catalinas y Correo Central. Ninguna de las 3 estaciones cuenta con ascensores operantes en ambos sentidos por la falta de inversión en mantenimiento.


Al respecto, y contrariamente a las necesidades de los ciudadanos, en diciembre de 2018 la Legislatura porteña modificó el Código de Tránsito y Transporte a través de la ley 6132[3], que atrasa 20 años las adecuaciones de accesibilidad de las estaciones de subte. Asimismo, permite que queden excluidas estaciones que por cuestiones de diseño no puedan ser adecuadas, y obliga al poder ejecutivo a realizar un relevamiento de todas las estaciones y conexiones en el plazo de un año.


A más de 4 años de la aprobación de esta ley, las organizaciones de PsD seguimos sin conocer el informe detallado y esperando una mejor planificación de la movilidad y el transporte en la ciudad. Al ser consultados por las adecuaciones en las estaciones de subte, la respuesta del GCBA se basó en 3 puntos. En primer lugar, explicaron que la red de subtes de CABA es “de una antigüedad centenaria” y en base a eso muchas estaciones no se pueden adecuar. No especificaron cuáles o precisamente por qué. En segundo lugar, nuevamente mencionaron el plan de obras de adecuación a 20 años (ahora de 15), sin explicitar su contenido y haciendo referencia a la restricción presupuestaria. Por último, mencionan las instalaciones y reparaciones que se realizaron en los últimos años: 3 ascensores nuevos en Diagonal Norte (C), reparación de otros 2 Catedral (D) y Retiro (C), y mejoras de accesibilidad en 9 de Julio (D). Acorde a la información que se encuentra en EMOVA[4] (concesionario del subte), actualmente solo 1 de los 3 ascensores inaugurados en Diagonal Norte funciona y el que arreglaron en la estación Catedral se encuentra detenido. Recapitulando: funcionan solo uno de los ascensores construidos y uno de los arreglados.


Mujer adulta con bastón subiendo la escalera tomada de la baranda en estación Pueyrredón de la línea H. Otras dos personas suben a su lado. pH: @NicoDelRojo en Twitter

Una auténtica “revolución de la movilidad” o “cambio de paradigma” que mejore la accesibilidad para las PsD y que integre las zonas más pobres de la ciudad sería bien recibida y celebrada. Tristemente, la innovación del GCBA en transporte es mala y poca. Presentó el presupuesto del 2023 con la menor participación del sector transporte (1,53%) desde 2007 hasta la fecha. Todos los barrios populares de la ciudad sufrieron recortes de presupuesto[5]. El jefe de gobierno Rodriguez Larreta ni siquiera logra mantener lo construido por gestiones anteriores en términos de acceso a la red de subtes. Los ascensores y escaleras mecánicas sin mantenimiento se deterioran. Las PsD y los barrios populares exigen un gobierno que los incluya en su proyecto de ciudad.




Ezequiel Desmery

Estudiante de sociología, UNSAM.

Familiar de persona en situación de discapacidad motriz.

Colaborador de Fundación Rumbos.

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