Fundación Rumbos - Accesibilidad

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Seguridad, accesibilidad y ascensores

  Piedra, papel y tijera

 

 
La Arquitecta Silvia Coriat, de la Fundación Rumbos, aclaró a Pequeñas Noticias aspectos muy importantes sobre la Ley 161, las puertas tijeras, la accesibilidad y la seguridad en los ascensores.
 
Claudio: Hay una cierta objeción al tema de las puertas tijeras, que yo conozco a través de las Cámaras de Ascensores, porque aparentemente con el cambio que se realizó no quedó espacio en los ascensores y dejaron de ser accesibles...
Silvia Coriat: Eso es lo que planteábamos nosotros.
Claudio: A ver, cuénteme qué planteaban.
Silvia Coriat: El tema es así. Sale una ordenanza del antiguo Consejo Deliberante, que obliga a reemplazar todas las puertas tijeras por puertas ciegas.
Claudio: Por un problema de seguridad...
Silvia Coriat: Por un problema de seguridad que se había detectado en una publicación del Hospital de Niños de hacía 8 años, había aparecido un caso de un chiquito que se había agarrado los pies con el ascensor. De ese caso, desprendieron que había que modificar todas las puertas y todos los rellanos de todos los edificios de la Ciudad de Buenos Aires. Esto fue impulsado por el Sindicato de Trabajadores de Edificios (SUTERH) y llevado fundamentalmente por ellos.
Claudio: Alguien en especial del Suterh que recuerde?
Silvia Coriat: Y sí, estaba Santamaría, que además tenía los correspondientes legisladores apoyando, impulsado este planteo en la flamante Legislatura de la Ciudad porque fue justo cuando se produjo el cambio.
El primer proyecto en la Legislatura que no tuvo que ver con decisiones administrativas internas de ellos fue el planteo nuestro en relación a puertas tijeras. 
Claudio: ¿Qué plantearon ustedes?
Silvia Coriat: Cuando se empezaron a reemplazar con esas puertas de tablillas, tipo acordeón que al colocarse ocupan un espacio que la puerta tijera no ocupaba, por un lado, se empezó a achicar la luz libre de paso para entrar al ascensor y además esta puerta, al abrirse o al cerrarse se rebaten y ocupan un espacio de la profundidad porque toman unos 10 o 12 cm dependiendo del tamaño de las tablillas, que antes no lo ocupaban. Y en Buenos Aires ustedes saben que la mayoría de los edificios tienen ascensores para 4 personas, otros tienen ascensores con capacidad de hasta 3 personas y gente en silla de ruedas entra con calzadores en esos ascensores. Con calzador quiere decir que, muchas veces, para que los pies no sobresalgan, tienen que levantarlos acá adentro (señala con la mano un espacio dentro de una imaginaria silla de ruedas para explicarnos) si la silla o el modelo da, o sacar los apoya pie con lo cual tienen que tener a alguien que los ayude si ellos no lo pueden hacer, es todo un tema...
Bueno, esos 5 o 10 cm alcanzaron para que mucha gente ya no pueda usar ascensores en sus casas, en el consultorio de un médico, en la casa de un familiar, en el dentista o lo que fuera. ¿Por qué? Porque tenía justo la medida al límite del ascensor, entonces (la gente) al no poder acceder al edificio queda con el edificio entero inaccesible. Llegaba hasta a la planta baja y ahí se quedaba. Nosotros dijimos, no...! Si hay que cambiar las puertas por un problema de seguridad, también hay que mantener la accesibilidad. Nuestro planteo fue seguridad y accesibilidad tienen que ir de la mano. En los casos en los que se cambien las puertas, la luz de paso y la profundidad del ascensor tiene que mantenerse, por lo menos, igual a lo que era antes, cualquier sea la medida. ¿Por qué? Supongamos que había ascensores en los cuales no entraba una silla de rueda habitual, pero para una emergencia, para alguien que se descompone en el piso 10,  entraba una de estas sillitas (señalo una silla de escritorio de tres patas con rueditas), cosa que al achicarse todavía más el paso se complica mucho más el transferir a la persona de afuera hacia adentro. El criterio nuestro fue ese “no achicar el espacio existente” si ese espacio es igual o menor al que se necesitaba para una silla de ruedas, porque ya había ascensores que eran más amplios, por ejemplo el CEMIC o cualquier lugar como una clínica, ya había ascensores camilleros con puerta tijera a las que le pusieron un recubrimiento y aunque le pusieran el recubrimiento, la puerta se abría y se podía entrar con una silla de ruedas porque igual era un ascensor amplio. En ese caso, el planteo nuestro fue que para ese ascensor no era necesario aplicarlo, era para aquellos que se achicaban más de lo que se necesitaba para una silla de ruedas.
Claudio: ¿Existe una solución mecánica para el tema? ¿Existe esa puerta que cubre las dos opciones?
Silvia Coriat: Sí. Hay un modelo. Es una puerta de tipo telescopio que tiene una forma de “U”, son como pequeñas “u” que se van metiendo una dentro de la otra como cajitas chinas. Entonces al abrirse la puerta, el espacio total que ocupan es el de la caja más grande que prácticamente coincide, con el espesor de las guías de las puertas tijera.
Claudio: Correcto. Y eso ¿lo fabrica una sola persona o lo fabrican más de una?
Silvia Coriat: Eso no lo sé. Es más, ni siquiera se la marca, la firma del fabricante, cuál es el nombre. Ese dato tiene que estar en la Dirección de Fiscalización y Catastros, ahí están los registros de todos.
Claudio: ¿La ley 161 es la que obliga a la puerta telescópica...?
Silvia Coriat: Obliga a que no se reduzca el espacio, no se ata a ningún modelo.
Claudio: Pero ya está vigente.
Silvia Coriat: Está vigente. Otra cosa es que se cumpla. Eso es lo grave.
Claudio: Estaba pensando en que no la ví en ningún lado.
Silvia Coriat: Y bueno, porque el otro gran problema es con la fiscalización y con hacer que se cumpla. Porque con este otro tema que yo les estoy contando, de las puertas con tablillas, hubo fabricantes que como estaba aprobada la normativa, la ordenanza, se pusieron a fabricar cantidades de puertas y entonces ahora las están instalando porque el Gobierno de la Ciudad no tiene una fiscalización para hacer cumplir esto. Esos fabricantes, lo lógico hubiera sido que se pongan a adaptar, a lo mejor, con el material que tenían, hacer las adecuaciones en el diseño como para poder cumplir con este requisito. O sea que cuando se aprueba una ley no basta con aprobar la ley sino que, además, hay que cumplirla.
Claudio: ¿Cuándo se aprobó la ley 161?
Silvia Coriat: Y... hace 2 años. Luego puedo buscar las fechas con precisión, no me las acuerdo de memoria.
Claudio: ¿Tiene que ver con la puerta exterior y la interior, la de la cabina y la del piso?.
Silvia Coriat: Bueno, no, esa es la otra cuestión. La pretensión era cambiarlas en todas. En todos los pisos... Nosotros cuando nos dimos cuenta la magnitud de la reforma que se pretendía hacer en cada edificio hicimos consultas en Bomberos, en la Policía, en la Sociedad Argentina de Pediatría, en el Comité de Accidentes de un Hospital que me acuerdo cuál es ahora, pero que tienen un comité especial que trabaja en temas de accidentes y todos nos dijeron lo mismo: “El problema se suscita adentro de la cabina. El problema de si un chico va a poner o sacar un pie de la cabina en movimiento es cuando se produce este tipo de problemas.
 

 


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