Fundación Rumbos - Accesibilidad

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ESTRATEGIAS EN ACCESIBILIDAD

 

SILVIA CORIAT
Me impacta la presencia masiva de múltiples localidades, de los lugares muchos de ellos realmente distantes...
Esto me confirma lo acertado de la propuesta de Ciudades Accesibles.
Del gesto al hecho
Percibimos la necesidad de abordar la accesibilidad como un problema de gestión. Gestión comunitaria y gestión de los organismos gubernamentales, sean éstos nacionales, provinciales o municipales; ejecutivos, legislativos o judiciales. El objetivo es que la accesibilidad se concrete. Consumar una intención a través de la acción.  Hoy aquí, no se trata ya de concientizarnos, sensibilizarnos. O al menos no en el rol jugado por campañas en las que se invierte mucho más que en la concreción de rampas o baños accesibles, o texturas para ciegos. Campañas que generan dilaciones aún mayores porque aparecen siempre como una primera instancia jamás superada. Tampoco alcanza con decir hoy “tenemos que sumar, armonizar, concertar, consensuar....”  dado que ya estamos aquí hoy y ya lo estamos procurando.
¿Qué papel juega cada parte, cada actuante en esta confluencia?
¿Cuáles son las reglas del juego?
Remarcamos la importancia de un trabajo territorial. Reconocerse como protagonistas en un territorio propio.  Pertenecemos a múltiples comunidades, cada una de ellas con sus características físicas y sociales. Se plantean en cada una diferentes configuraciones de equipos que impulsan localmente la accesibilidad. El lugar desde el cual participa cada uno, define el aporte que puede realizar: las personas con discapacidad, 3ra edad, personas con movilidad y/o comunicación reducida, desde su experiencia personal y local. No debemos separar la experiencia que otorga habitar nuestras ciudades conviviendo con una discapacidad, de las características propias del hábitat en que esto sucede. La experiencia vivida en San Martín de los Andes no es la misma que la de Chivilcoy o la de Junín.  El posicionarse claramente desde el propio espacio habitado, desde ese espacio que no nos permite aún habitarlo plenamente, viviendo a diario la necesidad vital de su modificación, desde los múltiples desajustes en situaciones cotidianas que enfrentamos permanentemente; el asumir el propósito de impulsar dicho cambio como una necesidad tanto personal como colectiva, es una tarea esencial de cada persona con movilidad y/o comunicación reducida.  El aporte de las personas con discapacidad es fundante en el análisis, no sólo de las necesidades, sino también de las prioridades, y de las formas de concreción.
Por doble partida, es tan esencial esta experiencia activa y también el compartirla con la red social que, conviviendo en dicho espacio, forma parte y se involucra en la necesidad de modificar los espacios habitados.
¿Por qué es tan importante la presencia de las personas con discapacidad? Porque hay algo muy contundente que es su derecho a desarrollar un proyecto de vida pleno. Con la 3º edad, podemos hablar del derecho a transitar esa etapa de la vida con la mejor calidad, etc. pero “nadie les quita lo bailado”. Con las futuras mamás, hay cuestiones de riesgo pero no de exclusión; con los cochecitos de bebés, reciben ayuda con una sonrisa para subir una escalera.  Y luego pasa esa etapa, crecen y siguen su vida...
Las personas con discapacidad quedan marcadas por el estigma, traducido en la ciudad en falta de accesibilidad y exclusión permanente.... Se ven compelidas a ser  transgresoras del orden imperante en el hábitat para poder desarrollar sus vidas  e imprimirles un sentido.  Y es a ellas a quienes se suma el resto de los habitantes con movilidad y comunicación reducida, en los esfuerzos por un hábitat accesible.
Quisiera que se tuviera esto presente cuando hablo, se trata por supuesto de beneficios para todos, pero para lograrlos les cabe a las personas con discapacidad un rol protagónico.
Volvemos entonces al porqué de su importancia:
En primer lugar, porque múltiples características de lo que hoy llamamos atributos para un hábitat accesible, o integrador, han sido posibles de detectar sólo desde la reflexión crítica desde la propia experiencia.
En este aspecto me quiero detener porque sabemos de una falsa oposición instalada entre “experiencia personal” y “análisis”. Una postura que pretende ser científica despojando de subjetividad al objeto de análisis. Pero el análisis nunca es neutro, siempre hay una mirada. Y desde esta postura, lo que se logra es imponer, en lugar de la mirada de quien vive el problema, la mirada de quien pretende observar “analíticamente”.  (Por ejemplo el profesional, el investigador).
(Ejemplo de la facultad) El sentido del relevamiento. Abogado ciego en Morón... ¿se me hubiera ocurrido a mí “relevar” que una baldosa estaba rota?
El “análisis” no es neutro, sino que depende desde dónde se enfoque
En segundo lugar, quien vive el problema es quien realmente va a bregar porque se solucione. Y en la medida en que logre transmitir a su red social esta necesidad imperiosa, generará espacios de apoyo y confluencia, motorizados desde dicha necesidad. 
El aporte de las personas con discapacidad entonces en los procesos de concreción de la accesibilidad es fundante, tanto en los contenidos como en el impulso de acción.
La ausencia de soluciones a lo largo de años es uno de las causas medulares de la exasperación de tantas personas con discapacidad. 
Es por ello que los espacios que impulsen la accesibilidad no pueden darse el lujo, al menos en nuestro país, de planificaciones  integrales que no combinen sus etapas con acciones inmediatas concretando materialmente, con ladrillos lo  que se viene reclamando porque se lo necesita en el día a día.
Para que esto suceda, el reclamo de accesibilidad no puede reducirse entonces a planteos generales, o teóricos, o legales, sino que se trata de asumir el derecho a participar incluso en cuestiones que nutren al diseño o a la conformación de los espacios.
 
NO ES UN PROCESO LINEAL
Sostenemos la necesidad de organizarse localmente, reconocer necesidades; entre éstas, prioridades, y definir de inmediato la materialización de las más urgentes. ¿Y la planificación?   Aquí es donde entran a jugar un rol fundamental los profesionales (de OG u ONG) articulando su quehacer con los usuarios: Volviendo a ambos ejes anteriores: respecto de los contenidos, de qué es necesario, escuchando, observando, comprendiendo la lógica de los movimientos, del uso del espacio, de las maneras de aprehenderlo, y detectando junto con ellos necesidades, prioridades y urgencias. Respeto de cómo se planifican las soluciones, se trata de un accionar equiparable al de los médicos: hay problemas en las cuales es necesario intervenir con urgencia, mientras se ayuda al organismo a fortalecer su estado general, su sistema de defensas, etc.   
No es, entonces un proceso lineal por el hecho de que hay que intervenir a la vez desde la planificación general y desde la urgencia: 
Hace falta voluntad política.
Aquí, la no-linealidad se verifica en el hecho de que a menudo, reclamando tan solo una pequeña rampa, el tema hace cuña en la agenda y propicia el debate sobre la necesidad de un plan de accesibilidad.
Entonces, ya tenemos tres tipos de actuantes: los “usuarios”, los “profesionales” y los “funcionarios”, es decir, los organismos de gobierno.
Ahora bien, así como campañas de concientización pueden postergar la accesibilidad real, paradójicamente los programas o planes de accesibilidad también la pueden postergar.  Especialmente si no contemplan las situaciones que requieren de intervención inmediata.  Y de recurso económico.
Aunque escuchemos el mejor discurso acerca de la accesibilidad, las prioridades se reconocen en los recursos económicos que se les asigna. En este caso, hablando del poder ejecutivo (tanto nacional como provinciales y aún municipales), como su nombre lo dice, debe ejecutar. Las modificaciones del hábitat implican inversión económica. Luego analizaremos cómo esa inversión no necesariamente es monolítica, pero sí, imprescindible. Y los poderes ejecutivos no pueden desligarse de la misma. 
Lanzar un Plan de Accesibilidad sin determinar el origen de los recursos económicos, o depositando la responsabilidad exclusivamente en las provincias o municipios, es condenarlo al fracaso antes de comenzar.
¿Qué es lo que determinaría que campañas, planes, convenios, normativas, confluyan en accesibilidad real?
En gran parte, la fuerza de sus propios habitantes, puesta en que su Ciudad pueda ser vivida por ellos mismos:  Por una parte, por quienes tienen el mandato de implementar las políticas públicas que los ciudadanos (y nuestra constitución, tratados y normas, les encomiendan).  Por otra parte, y específicamente respecto de la accesibilidad, esta relación entre programas, normativas, diseños y proyectos y la ciudad real, está determinada por el grado de convicción, organización y fuerza de las propias personas con discapacidad y con movilidad reducida, para impulsar la implementación de políticas inclusivas.
Múltiples mandatos
Entendemos que en un estado de derecho, la accesibilidad es un atributo de cumplimiento obligatorio tan legítimo como el no matar; o como la legislación que regula la seguridad laboral, ella sí, de cumplimiento obligatorio. Levantar rejas privando ilegítimamente a un ciudadano de su libertad, y construir barreras arquitectónicas que impiden circular con libertad, son transgresiones a los derechos ciudadanos del mismo orden. 
Así conciben la accesibilidad países ultra federales como los EE.UU. donde hasta el último rincón de cualquiera de sus Estados, está obligado (no invitado) a cumplir. Pero no es así aquí.
Entendemos que el Estado Nacional tiene varios compromisos que deben ser asumidos:
  1. Como antigua asignatura pendiente: accesibilidad en los espacios y edificios de su jurisdicción en todo el territorio del país: ministerios, ff.cc., todas las reparticiones nacionales.
  2. Establecer la obligatoriedad de cumplimiento de la legislación nacional en accesibilidad por parte de todos aquellos programas financiados por el Estado Nacional, sean éstos públicos o privados, nacionales, provinciales o municipales
  3. Esta misma obligación para todas las empresas concesionarias de servicios públicos, y las que se benefician con contrataciones o convenios con el Estado.
En particular, menciono dos áreas de vital importancia sobre las que tiene pleno dominio el Gobierno Nacional:
  1. Los programas de viviendas de interés social dependientes del Consejo Nacional de la Vivienda, financiados con fondos del Estado para todas las provincias de nuestro país, a través de los Institutos Provinciales. 
  2. Los proyectos y normativas relativos a transporte público ferroviario y de colectivos inter- jurisdiccionales (por ejemplo los que circulan en Capital y Gran Buenos Aires, así como los de media y larga distancia).  Incluyendo tanto la adecuación de estaciones, como la de unidades móviles, como asegurando los viajes a personas con discapacidad, en cumplimiento del derecho establecido por ley,  sin establecer restricciones al número de pasajeros, y haciéndose cargo de una porción del costo de los mismos.
Ambos temas, vivienda y transporte, están estrechamente vinculados cuando se trata de discapacidad, en condiciones de pobreza: Según el propio Banco Mundial, en las poblaciones pobres de Latinoamérica, 1 de cada 5 personas tiene discapacidad. Si tenemos en cuenta que en nuestro país más de la mitad de la población está por debajo de la línea de pobreza, y que el número promedio de integrantes en los hogares pobres supera la cifra de 5, llegaremos a la conclusión de que al menos hay una persona con discapacidad en cada hogar, sino más, en más de la mitad de los hogares de nuestro país.
Que mientras la desocupación alcanza a un 20% de la población en su conjunto, alcanza seguramente al 99% de las personas con discapacidad en condiciones de trabajar.  Que si uno de ellos consigue trabajo, la ausencia de transporte público accesible torna imposible sostenerlo. Entonces, tanto los planes de viviendas como el transporte público deben incorporar la accesibilidad sin cupos: todas las viviendas y especialmente las de interés social, deben presentar un grado básico de accesibilidad. Y el transporte público debe estar disponible para el conjunto de la población con discapacidad. Gracias.

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