Fundación Rumbos - Accesibilidad

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Ciudades patagónicas libres de discriminación

PANEL “CIUDADES ACCESIBLES – CIUDADES AMIGABLES” - “DEL GESTO AL HECHO”

Arq. Silvia A. Coriat – Fundación Rumbos, 14 de mayo de 2007
 
DISCAPACIDAD Y SOCIEDAD
Hace un par de décadas, en un programa radial referido a historias de vida, alguien respondía a ciertas preguntas:
 “Yo podría contarles lo que me pasó pero esto no les serviría de mucho para conocerme. Podría contarles a qué hospitales me llevaron de niño, qué diagnósticos establecieron los médicos, podría comentarles acerca de las historias clínicas, mostrarles mis radiografías. Pero para realmente saber de mí, para saber de alguien cuyo ser ha sido marcado por la discapacidad, hay que ir más allá de los datos “objetivos”. Hay que ingresar en mi subjetividad.
Un dato objetivo de mi historia es que fui a una escuela especial.
Pero subjetivamente, intenten imaginarse cómo me sentía cada mañana al leer el cartel de la entrada de la escuela:
"ESCUELA PARA NIÑOS LISIADOS Y DEFORMES"
Resultaría imposible, desde un punto de vista objetivo, entender cómo ese cartel me desgarraba cinco veces a la semana; cuán diferente me hacía sentir.
Para mí, ese cartel significaba que la sociedad me catalogaba como "el diferente". 
Y como al mismo tiempo me  enseñaban que debía ser "feliz con los que eran como yo", también supe que las personas sin discapacidades no me consideraban uno de los suyos”.[1]
 
Los estigmas
Testimonios como éste, aparentemente ya superados, conservan sin embargo plena vigencia: en la Ciudad de Buenos Aires, tan solo uno de cada 50 niños con discapacidad motora en sus miembros inferiores, está integrado en una escuela común. ¿Qué origina y posibilita que se perpetúen tales situaciones que a ojos vista implican una grave y crónica discriminación?
Cuando la sociedad estigmatiza ciertas características de algunos de sus miembros (torpeza, lentitud, falta de agilidad, debilidad, etc) la respuesta es un vacío de soluciones funcionales a dichas características.
 
La ciudad, espejo y parte de una construcción social
La ciudad refleja las normas de comportamiento de la sociedad con los permisos y prohibiciones que impone su materialidad.   Sin embargo, dichos permisos, o prohibiciones, explícitos por ejemplo a través de las normas de urbanidad (está permitido utilizar cuchillo y tenedor; está mal visto comer con las manos; pisar el césped, etc), no son tan explícitos desde el lenguaje de la arquitectura: no hemos aprendido a descifrar los mensajes que nos dan los espacios que habitamos, invitándonos o expulsándonos; u obligándonos a establecer dinámicas de intercambio rígidas o flexibles, según la disposición del mobiliario. La relación con los espacios, o con la disposición de instalaciones y amoblamientos, no es vivida como el resultado de una construcción social, sino como algo natural, que viene dado, que nos antecede, ante lo cual suponemos -o prejuzgamos- que es poco  lo que podemos hacer.
Las personas con discapacidad, sin proponérselo, son transgresoras de los órdenes espaciales existentes, debido a los profundos desajustes entre las modalidades de uso habituales de los espacios, y las requeridas por ellos. Decimos también que la ciudad es parte de una construcción social, porque se constituye en sí misma como factor de  segregación o de inclusión. Tal como en el caso de las escuelas,  mencionado al comienzo.
Diseño Inclusivo
El diseño inclusivo supone ampliar el abanico de características de las personas para las cuales se diseña, procurando dar respuesta al conjunto de la población, aún a quienes tradicionalmente fueron excluidos de los diseños estandarizados por contar con rasgos considerados “atípicos” - tales como tener muy baja estatura o usar silla de ruedas-. Precisar los límites alcanzables por el diseño convencional, es también marcar a partir de qué características humanas es necesario desarrollar diseños especiales, brindando soluciones alternativas de inclusión a quienes de otra manera permanecerían marginados.   
 
Diseño inclusivo y diseño de políticas
Luego de décadas de campañas de concientización, entendemos que deben generalizarse y profundizarse acciones concretas en materia de accesibilidad.
“DEL GESTO AL HECHO” es el concepto que (acuñado por el Arq. Eduardo Schmunis) encabeza las iniciativas del Programa Nacional Ciudades Accesibles, iniciativa llevada a cabo por ONG y grupos de gestión en accesibilidad en diferentes provincias de Argentina. Programa del cual Fundación Rumbos es miembro fundador.
 
Dos conceptos básicos para el impulso de ciudades accesibles: Territorialidad y Participación.
Propiciamos que la accesibilidad sea introducida por los propios habitantes locales, actores esenciales en la explicitación de sus necesidades y requerimientos.
Además de los vecinos: los profesionales del diseño: plasmando en el proyecto las necesidades
Y los actuantes de gobierno locales: diseñando políticas para la planificación, diseño, programación de etapas, procuración/asignación de recursos, e implementación. 
 
Participación y sustentabilidad
Les cuento lo que sucedió hace años en una localidad, justamente de la Patagonia: una empresa con mucho dinero decidió “donar” una plaza accesible a un barrio.  Aterrizaron un buen día los directivos de la empresa, con altas autoridades nacionales y locales, e instalaron unos juegos preciosos, todos de madera, muy originales, accesibles para niños con discapacidad. A menos de dos meses, ¿Cuál fue el destino de los juegos? Leña. Leña de verdad: la gente ni sabía qué eran esas cosas, cómo se usaban. Ese espacio venía siendo hasta entonces la canchita del barrio… y para colmo, en un lugar donde hace mucho frío, y la madera es sinónimo de tibieza por muchas horas… ¿alguien les había preguntado qué querían, qué necesitaban? NO. Llegaron con la “donación” para el barrio, con la buena acción, políticamente correcta, para ganarse el cielo y dormir tranquilos…
Lo que se deteriora, entonces, no siempre es por mala calidad: a nadie la va a interesar cuidar un espacio inútil.
En cambio, cuando se genera una producción de ideas y una planificación conjunta, VERDADERAMENTE CONJUNTA, lo que se construye, sirve; y es cuidado, más durable. ES SUSTENTABLE.
 
¿QUÉ SABEMOS DE CÓMO SE USAN LOS ESPACIOS, TENIENDO UNA DISCAPACIDAD?
La accesibilidad, en sus orígenes, fue abordada exclusivamente desde los desajustes entre las características físicas de los espacios habitados, respecto de los requerimientos funcionales de las personas con movilidad y/o comunicación reducida. Así se concibió la legislación en el tema. 
 
¿Usos y costumbres?
A diferencia de otros cuerpos normativos - tales como los Códigos de Edificación, cuyas normas, son implícitamente definidas desde “las reglas del buen arte”, y de acuerdo a “usos y costumbres” - las normas de accesibilidad no contaban con antecedente alguno (los antecedentes de otros países, también estaban desprovistos de historia). La generación de las normas de accesibilidad, basada en los requerimientos de  personas con discapacidad, conlleva lógicas de uso de los espacios, diferentes a las tradicionales. Si tenemos en cuenta que dicho colectivo había sido históricamente invisibilizado, y que su presencia real en espacios urbanos y edilicios era excepcional, se comprende que las nuevas maneras de concebir los espacios resultaran ajenas al conjunto de la comunidad, y lo mismo sucediera con los propios profesionales de la arquitectura y el diseño, respecto de las nuevas maneras de diseñar.
 
¿Qué recibieron los actuales arquitectos e ingenieros?
Aquí, cabe mencionar cómo son introducidos los conceptos de accesibilidad ante los estudiantes de arquitectura, en las reducidísimas oportunidades en que tienen contacto con la temática:
A nadie se le ocurriría iniciarse en la arquitectura desde el Código de Edificación.
Sin embargo, el acercamiento de estudiantes y arquitectos, a los usuarios con discapacidad, es a través de las normativas de accesibilidad.
Imposible comprender la lógica y el sentido de movilidad y uso del espacio de personas con las que jamás se tuvo el menor contacto.
 
Aislados
Así que aún en el intento de eliminar barreras, las personas con discapacidad siguieron siendo concebidas como dentro de una probeta: aisladas.
Sin embargo, no se trata meramente del tiempo necesario de adaptación a una novedad del progreso: la computación, surgida para la misma época, incorporó cambios infinitamente más drásticos que la accesibilidad, con una receptividad infinitamente mayor. 
Hasta aquí, este desarrollo es neutro respecto de las estigmatizaciones que generaron la disociación entre uso “normal” de los espacios, y el nuevo uso “accesible”.
¿No estaremos intentando “tolerar” que al lado de la imagen de ser humano que nos resulta familiar, entrañable, que heredamos desde pequeños, se instale otra, “especial”, que necesita accesibilidad?  El lento trabajo de coser ambos usos del espacio (el “normal” y el “accesible”), fundiéndolos finalmente en uno, solo será posible si nos planteamos estos interrogantes: ¿para qué noción de ser humano diseñamos, gobernamos, enseñamos?
 
¿Somos todos discapacitados?
La definición de discapacidad que sirve a nuestra misión, es la siguiente: Una persona con discapacidad es portadora de algún rasgo estigmatizado por la sociedad a la que pertenece.
A causa de dicha estigmatización, la sociedad deja sin resolver aquellas cuestiones que, alejadas de los paradigmas convencionales, hacen a las necesidades de las personas con discapacidad.
Yo tengo un problema en la vista: presbicia. Sin embargo, en nuestra sociedad, la tecnología hace años que se ocupa de que yo cuente con soluciones idóneas. Por lo tanto, mi problema queda plenamente compensado, en este caso, con lentes multi-focales. El problema que tengo, en mi edad y el contexto en que me manejo, no es discapacitante. 
Sin embargo, para una persona que camina con dificultad, o con bastones, subir una escalera que no tiene pasamanos, es casi un imposible, o una situación de alto riesgo, con la que tiene que lidiar a diario. ¿Por qué? Porque la falta de agilidad está estigmatizada, y la colocación de pasamanos no está registrado como una necesidad masiva, estandarizable. 
 
Lo discapacitante, no es la falta de agilidad, sino el carácter estructural de la ausencia de respuesta a esa necesidad.
La ley enuncia cuales son los desajustes funcionales. Pero lo hace desde un todo completo en sí mismo, aislado, descontextualizado del entorno físico y social en el que se debe aplicar, reflejando las maneras en que las personas con discapacidad han sido observadas durante años desde el paradigma médico, fuera del contexto de su vida cotidiana de su familia y su rol en ella.
 
Fusión de pautas de accesibilidad con todas las demás
Por ello ha sido un importante paso la promulgación y puesta en vigencia en la Ciudad de Buenos Aires de la Ley 962, incorporando capítulo a capítulo, pautas de accesibilidad, fusionándolas con el resto de las especificaciones pertinentes a cada uso: medios exigidos de salida, ascensores, puertas, etc.
 
  • Dispositivos del Estado Nacional disponibles.
    1. Ley Nacional 24.314/94, modificatoria del Art. 4º de la Ley Nacional 22431/82;
    2. Decreto Reglamentario 914/97
    3. Plan Nacional de Accesibilidad
    4. Ley de Cheques
 
  • Dispositivos no gubernamentales disponibles:
    1. Programa Nacional Ciudades Accesibles
    2. Institutos de Investigación en Accesibilidad
    3. Consultorías en Accesibilidad
 
1. Ley Nacional
Fortalezas:
  • Otorga entidad oficial a la problemática, mediante un marco legal para la implementación de acciones positivas específicas. 
  • Conforma un cuerpo de considerandos, artículos y especificaciones para su abordaje y resolución técnicos.
Debilidades:
  • A los efectos de su implementación, constituye un compendio cerrado, acabado en sí mismo. Ausencia de flexibilidad para su implementación.
 
2. Plan de Accesibilidad
Fortalezas:
  • Condensa la voluntad a nivel organismos nacionales, de generar accesibilidad en múltiples localidades del territorio del país.
  • Contempla la adecuación de las normativas locales a los contenidos de las normativas nacionales.  
  • Asume la asignación de recursos para la materialización de obras urbanísticas o arquitectónicas, a través de los Programas solventados desde Ley de Cheques, llegando a cubrir hasta el 75% de los costos, debiendo la localidad procurar el 25% restante. 
  • Determina los requerimientos a cumplimentar para la prosecución de los recursos económicos a proveer desde dichos Programas.
  • A los fines de guiar al cuerpo técnico local en la cumplimentación de dichos requerimientos, el Plan incluye el dictado de una capacitación
  • La asignación de recursos es sometida al Comité de Contralor de Ley de Cheques.
Debilidades:
  • Concibe las acciones en materia de accesibilidad, como la expresión material de las normativas: una suma de múltiples respuestas a desfasajes funcionales que es necesario “insertar” en los espacios arquitectónicos, edilicios y del transporte.
El reconocimiento de la necesidad de un trabajo a nivel de planeamiento urbano se ve dificultado por esta concepción de múltiples y fragmentadas intervenciones arquitectónicas, tomadas literalmente de los contenidos de la Ley.
Así como no se es un buen médico por dominar el vademécum, no se interviene eficazmente en accesibilidad, dominando sus reglamentaciones.
La concreción de accesibilidad es el resultado de un proceso social local, de reconocimiento gradual de necesidades por parte de los habitantes con y sin discapacidad, en el que los requerimientos de accesibilidad se funden con otros propios de cada espacio existente.  La accesibilidad es inclusiva, en la medida en que quienes implementan acciones en los espacios públicos o privados, se apropian de su sentido y contenidos,
Por el contrario, planteada como una totalidad abarcante que sobrevuela la ciudad, gestionada entre los equipos técnicos y organismos “capacitadores”, puenteando instancias pequeñas, parciales, propias de los procesos participativos, la accesibilidad introduce modalidades extrañas a la localidad y a sus habitantes, en materia de gestión.  
  • Restringe el rol de capacitación al área de accesibilidad de CONADIS, frenando múltiples iniciativas genuinas en diferentes localidades. 
Existe una pujante red de jóvenes arquitectos, ingenieros, funcionarios de áreas de planeamiento, obras públicas, obras particulares, en diferentes localidades, con una valiosa inserción local, con una vivencia inmediata de la problemática, y con idoneidad en el tema. Plantear la capacitación como excluyente, incluso de quienes son los promotores de la accesibilidad en sus propias localidades, más que un impulso, se constituye en un poderoso freno, generando graves retrocesos en materia de diseño participativo.
 
Resultados
Es preocupante que a hace un año, de los 200 municipios que habían sucrito convenios para adherir al Plan Nacional de Accesibilidad, ninguno de ellos había logrado comenzar con las obras, ni percibido recursos económicos para ello. Y pocos lograban completar los requisitos para presentar sus proyectos. 
A su vez, año a año se sub-ejecutan los recursos provenientes de Ley de Cheques.
La CONADIS lo explica desde una dificultad de las localidades para la elaboración adecuada de sus proyectos y solicitudes.
 
CRÍTICA CONSTRUCTIVA
El procedimiento implementado no propicia en las localidades una gestión realmente participativa con interacciones entre usuarios, profesionales, áreas de gobierno correspondientes a los requerimientos, y el conjunto de la comunidad, a través de asociaciones de profesionales, de comerciantes, etc.
 
Entendemos que es necesario:
  • Introducir experiencias que familiaricen a los actuantes locales con los rasgos de personas con diferentes discapacidades, y sus maneras de utilizar los espacios; en especial: profesionales e integrantes de organismos de gobierno. Incorporar también a otros integrantes de la comunidad.
  • Planificar simultáneamente a nivel urbano y arquitectónico, combinando ambas escalas, y en dicho contexto, incorporar planes de accesibilidad: ejemplo de NY (desagües) y de buenos aires (sendas peatonales), o de Valparaíso (ascensores).
  • Incorporar en la planificación, prioridades: son aquellas situaciones que no pueden esperar, tales como itinerarios a la escuela, de  niños con movilidad reducida, sistemas de elevación y sanitarios accesibles en edificios públicos de concurrencia obligatoria, o para la salud.
  •  Cabe aquí citar a Alberto Galerón de Miguel, director general del INSERSO, en su introducción al material de implementación del Plan Nacional de Accesibilidad en España.
 
Dispositivos no gubernamentales
    1. Desde el Programa Ciudades Accesibles, propiciamos el protagonismo y crecimiento de los referentes locales, y su organización en redes y grupos de gestión mixtos, de OG y ONG.
Para ello, conducimos Jornadas disparadoras de la temática, orientándolos para potenciar al máximo sus recursos locales, físicos como sociales.
    1. Desde Fundación Rumbos, se suma a dicha tarea, la formación de profesionales y actuantes de gobierno, guiando los pasos que conducen a que la accesibilidad se concrete y sea sustentable, en la escala en que sea encarada. Para ello nos hemos especializado también en los aspectos pertinentes a planeamiento, y diseño participativo.
 
Son pocos aún los municipios que para sus avances en accesibilidad han contado con recursos de Ley de Cheques. A medida que el tema se instala, las propias refacciones u obras previstas desde municipios, se van encarando accesibles. Un ejemplo de ello es Misiones. Y también Buenos Aires, con su Plan de Veredas y Vados.
Entendemos que sería valiosa una articulación entre nuestra tarea y la diseñada desde organismos de gobierno.
Sugerimos a los municipios que haya firmado convenio, o que lo estén por hacer, que estén especialmente atentos a que se genere un genuino proceso de producción de ideas. Las normas, los convenios y los planes, tiene que ser instrumentos que potencien nuestros recursos creativos. No una camisa de fuerza.
También, sugerimos desarrollar experiencias de talleres de familiarización con la problemática.
Hoy se abre una hermosa oportunidad de generalizar las experiencias mas positivas en el tema.
Muchas gracias.
 


[1] Cheryl Davis. Disability and Architecture. En Raymond Lifchez. Rethinking Architecture, Design Students and Physically Disabled People, Cap.2. University of California Press, 1987. (Traducción libre.). Citado por Silvia Coriat en Lo Urbano y Lo Humano. Hábitat y Discapacidad, Cap.1. CP67, Universidad de Palermo, Fundación Rumbos, 2002.
 

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