Fundación Rumbos - Accesibilidad

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CIUDAD INCLUSIVA Y TERCERA EDAD

 

1ª JORNADA BUENOS AIRES CIUDAD ACCESIBLE- 1ª JORNADA NACIONAL CIUDADES ACCESIBLES
6 y 7 de Diciembre de 2004
  

 

“CIUDAD INCLUSIVA Y TERCERA EDAD”

                                                                                  por el Arq. Eduardo Schmunis

 

 
   No todas las personas tienen discapacidades, pero es cierto que durante el proceso del envejecimiento (fenómeno irreversible, continuo y universal), entre el 30% y el 40% de los Adultos Mayores de 60 años (AM) de la Argentina, tienen una o más discapacidades. Para seguir viviendo sin riesgos de ser excluidos física y socialmente, los AM requieren espacios con Accesibilidad.
  
   Los seres humanos nos desenvolvemos e interactuamos en espacios que están geográfica, histórica, social, cultural y económicamente determinados. Estos espacios constituyen el Hábitat humano que según su localización puede ser urbano o rural.
El Hábitat se define como el entorno donde los seres humanos desarrollan sus actividades, y comprende no solo a la vivienda sino también a la infraestructura que sirve a la misma ( por redes o no) , como agua potable, electricidad, gas, telefonía, televisión por cable, desagues pluviales y cloacales, pavimento, alumbrado público, recolección de residuos, etc. Así también comprende a los equipamientos sociales: salud, educación, cultura, recreación, comercio, turismo y además todos los sistemas de transporte y comunicaciones.
   La Argentina es un país demográficamente envejecido; se dice que un país está envejecido cuando su población de más de 60 años excede el 7% de la población total… y la Argentina ya está casi con un 14%, que se proyecta a un 16% para dentro de 20 años. Hoy la población de más de 60 años es de casi 5.000.000 de personas; dentro de esa cantidad, los mayores de 80 años son 755.000, y para el año 2025, se proyecta un número de 1.307.000, es decir, un aumento de casi el 75%.
   Por otra parte, el 92% de los AM vive en ciudades, ratificando el hecho de que la Argentina es un país altamente urbanizado. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tiene el 23,5% de su población ya mayor de 60 años, y para dentro de un año, se alcanzaría el 25%.
   Otras estudios han mostrado que el 80% de los AM son propietarios de sus viviendas, que el 73,5% son casas, el 18,5% son departamentos y el 8% restante son distintas formas de vivienda ( dentro de las que están los establecimientos para AM).
   Estos valores muestran que los AM de la Argentina viven en sus comunidades, dentro de sus ciudades. Pero su presencia en el espacio público no es tan importante como su cantidad total representa.
¿Cuáles son los motivos de esta presunta “invisibilidad de la vejez”?
¿Por qué tienen problemas de Accesibilidad física en las ciudades?
¿Por qué planteamos que deben existir Ciudades Accesibles?
 
   Las ciudades son la expresión física de la sociedad. El sociólogo urbano Henry Lefebvre expresaba que la ciudad es la proyección de la sociedad global sobre el terreno. El arquitecto y urbanista argentino David Kullock dice que “la ciudad no es un mero espacio físico, sino que es un espacio socio-económico y político-cultural, donde se enfrentan lógicas contradictorias”. No cabe duda que de la manera en que el ser humano se apropia del espacio en que habita, hace a su identidad, en toda la dimensión de lo que esto implica. Así, los espacios habitados por los AM reflejan su inserción social. Dice la arquitecta Silvia Coriat que “ ciudades y viviendas no accesibles son los lugares donde viven los ancianos que han sido despojados de un futuro construido por ellos mismos”. Las ciudades sin accesibilidad física son ciudades no inclusivas para sus poblaciones, especialmente para los AM.
   No nos extenderemos en definiciones sobre que es la Accesibilidad física, pues todos saben perfectamente que es, pero si ratificaremos que la accesibilidad debe ser para todas las personas, independientemente de su edad, sexo y condiciones físicas o mentales. La accesibilidad debe ser para todos.
   La ciudad antes descripta, es una organización espacial diseñada casi exclusivamente para la producción, para individuos jóvenes que trabajan en ella, vivan o no en la misma. Pero la ciudad, con su diseño centenario, no está preparada para el desafío de los largos envejecimientos que se empezaron a producir desde el siglo XX.
Personas que antes morían sin llegar a las actuales edades jubilatorias, tienen ahora esperanzas de vida cada vez más largas. La población envejecida es en su inmensa mayoría, sana y activa, y siguen aportando a nuestra sociedad. No se puede sostener de ninguna manera que envejecimiento y vejez son igual a enfermedad. Los AM no son enfermos. Debe comprenderse que solo los cambios, presentes en todos los individuos y que aumentan en magnitud con la edad, representan envejecimiento.
Pero durante el proceso de envejecimiento, entre el 30 y el 40% de los AM adquiere una o más discapacidades.
   Es por esto muy importante, tener en cuenta que el medio ambiente y la sociedad pueden agravar o facilitar la capacidad funcional de las personas. La ciudad no accesible no está diseñada para los AM, no permitiéndoles circular sin riesgos ni disfrutar de todo lo que la ciudad alberga y que ha sido producido por ellos mismos.
  
   Al referirnos a las viviendas de los AM, debemos destacar que el problema que ellas presentan son su falta de accesibilidad, por las características de sus diseños antiguos, y su bajísimo mantenimiento, por falta de recursos económicos. Y respecto de las ciudades, expresamos que su falta de accesibilidad se debe a la enorme existencia de barreras arquitectónicas, urbanísticas, del transporte y de la comunicación.
   Por todo lo expresado, decimos que los AM de la Argentina se encuentran en medio de entornos físicos como socio-económicos que son más que las causas de las limitaciones a los Derechos Humanos: son las limitaciones mismas a esos derechos.
   Los Derechos Humanos han ido cambiando en sus definiciones con el desarrollo social. No pueden seguir entendiéndose como las garantías y declaraciones sobre la libertad física, sino que deben entenderse como “el conjunto de derechos (es decir, facultades socialmente reconocidas) que son inherentes a la vida humana y sin cuya vigencia no es posible alcanzar el desarrollo social ni individual”. Así, los Derechos
Humanos son una suma no escindible de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales que son propios de la vida humana. Los Derechos Humanos son algo más que un interés individual protegido, sino que son valores socialmente reconocidos de manera universal. Y es desde estos conceptos que analizaremos la Accesibilidad y el Hábitat.
 
   La vivienda no es un espacio cualquiera, ya que es el ámbito más propio, íntimo y personal. Las actuales viviendas de los AM tienen barreras arquitectónicas que son causa de caídas, las que constituyen un grave problema. Para tener una idea de su magnitud, expresaremos que estudios realizados han demostrado que el 70% de las caídas se producen en las viviendas y el 30% restante en el espacio público y en el transporte. Las caídas en el hogar son mortales para los AM, en un 40% para mujeres y en un 20% para hombres. Pero muchos de los que sobreviven quedan con secuelas que muchas veces por sus edades avanzadas, constituyen discapacidades severas. Todo este panorama va acompañado por el temor a nuevas caídas, lo que empieza a atentar contra la movilidad y el aseo personal: se van reduciendo las actividades de la vida diaria y las operacionales, desarrolladas con autonomía. Todo esto se transforma en un círculo vicioso de nuevas caídas, disminución o pérdida de la autoestima y depresiones severas que pueden concluir con la muerte social o física.
   Si a todo esto le sumamos las barreras urbanísticas, del transporte y de la comunicación, fuente también de accidentes, de caídas y dificultades para los desplazamientos seguros, veremos que los AM se van recluyendo en sus viviendas, perdiendo sus vínculos familiares y amistosos, no concurriendo a los servicios de salud, no participando de una ciudadanía plena, retrayéndose cada vez más. A esto, nosotros lo llamamos iatrogenia social urbanística.
  Son el medio ambiente, el entorno, el espacio público y privado, y los medios de transporte y comunicación en el estado actual en que se encuentran, -sin accesibilidad física-, parte de las causas de la falta de inclusión social de los AM. El “viejismo”, como forma de discriminación etárea, y la falta de seguridad social, completan el círculo de la dramática “invisibilidad de la vejez”. La falta de accesibilidad formaliza la exclusión social de los AM. La existencia de las barreras mencionadas impiden la existencia de un Hábitat Inclusivo.
   El concepto de inclusivo debe verse desde la idea de ciudadanía, que hacereferencia a la pertenencia de los individuos a una comunidad. Esta pertenencia es tal, cuando hay participación activa de los sujetos, para establecer las condiciones de su propia asociación. Este par “pertenencia-participación” ( tal como lo expresara el sociólogo Sergio Fiscella), es clave para comprender porque hablamos de Hábitat inclusivo. Si bien los AM gozan de derechos civiles y políticos, no tienen asegurados los derechos sociales, que incluyen una ampliagama de derechos, que van desde elderechoauna mínima seguridad y bienestar económico, hasta la de llevar a cabo la vida de un ser civilizado conforme con las normas prevalecientes en la sociedad.
   Así, la inmensa mayoría de los AM de la Argentina son ciudadanos incompletos, por lo tanto, sujetos de derecho, excluidos injustamente por la sociedad que ellos mismos construyeron. De esta forma, tenemos un nuevo par: “inequidad-exclusión social”.
  
   Conocemos las condiciones de casi 5.000.000 de AM de nuestro país: el 34% de ellos carece de cobertura por parte de la seguridad social. Solo el 10,6% alcanza haberes jubilatorios de $500 o más. El resto, el 55,4% tiene ingresos jubilatorios de la órbita de los $350, lo que los pone bajo la línea de indigencia.
   La socióloga Nélida Redondo decía que “el déficit económico permanente expone a las personas mayores a un rápido deterioro de su saludfísica y mental”. Asimismo, los sociólogos Adriana Fassio y Enrique Amadassi en 1997 expresaban que “la persona mayor es vulnerable en la medida que sus recursos externos e internos son insuficientes para aliviare el stress que le producen sus propias necesidades o problemas y el medio en el que está inserto. La vulnerabilidad deviene del aumento del riesgo de ser pobre en la ancianidad”. Han pasado pocos años y la realidad nos muestra lo acertado de estas dos posiciones.
   Recientes análisis dicen que para el año 2010, el 40% de los Adultos Mayores de 65 y más años de la Argentina, no tendrán acceso a la jubilación y que el 80% de ellos, vivirá en hogares pobres.
   Por todo esto, expresamos firmemente que es imperativo comenzar a desarrollar acciones para mejorar las viviendas, espacios públicos y privados, todos los edificios y los medios de transporte.
 
   Otro tema relacionado con el transporte  son las paradas de ómnibus: las actuales son meros soportes publicitarios sin ningún elemento útil para las personas. Esperamos que los nuevos diseños que surjan del concurso que esta realizando el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para el nuevo mobiliario urbano, contemple mejores diseños con asientos con apoyabrazos y respaldos, apoyos isquiáticos, efectiva protección climática, señalización adecuada e incluso con lenguaje Braille.
Asimismo, dadas que las existentes, en su mayoría, están ubicadas por razones comerciales en las zonas de mayor poder adquisitivo, por razones de equidad, las nuevas paradas deberían estar instaladas, con prioridad, en las zonas al Sur de la Avenida Rivadavia, dado que estas zonas tienen el mayor porcentaje de AM, en comparación con la población total de los barrios de esas zonas.
 
 
   Las poblaciones envejecientes necesitarán cada vez más accesibilidad al espacio físico y al transporte. Hoy la accesibilidad debe ser entendida como un derecho humano más, que asegure la inclusión de todos los AM, al posibilitarles transitar y viajar por la ciudad sin riesgos. Para ello debe formarse la cadena de accesibilidad
que empieza en la propia casa, sigue en el espacio público y en el transporte, y culmina en cualquier destino necesario para la satisfacción plena de las necesidades y deseos de todos los ciudadanos.
   Por ello, debe entenderse tal como lo  expresara el CRID (Consorcio de Recursos y Documentación para la Autonomía Personal) en su publicación “Barcelona: una  ciudad para todos” que:
1.- La accesibilidad es calidad de vida para todos, tanto para los ciudadanos como
     aquellos que visitan la ciudad.
2.- La Accesibilidad significa una mayor libertad y autonomía de los ciudadanos,
     evitando dependencias no deseadas.
3.- La Accesibilidad no es un aspecto limitador en el diseño sino la incorporación de
     nuevas especificaciones que deben tenerse en cuenta en la etapa inicial del
     proyecto.
4.- La Accesibilidad tiene que estar incluida en el diseño general de la ciudad, en lugar
     de ser un añadido para las personas con discapacidad.
5.- La Accesibilidad planificada no supone ningún sobrecosto en el presupuesto de
     inversiones sino que se acaba convirtiendo en un valor añadido en el diseño de la
     ciudad.
6.- La Accesibilidad es el instrumento mediante el cual la participación ciudadana
     lidera la construcción de la ciudad.
7.- La Accesibilidad genera sinergias entre diferentes aspectos que se presentan en la
     configuración de la ciudad: personas/ medio/ estética/ funcionalidad/ transporte/
     peatones/ la diversidad/ la igualdad/ el consumo/ la sustentabilidad.
8.- La Accesibilidad permite a las personas de participar de las actividades sociales y
     económicas para las que se ha concebido el entorno construido.
 
 
   Cuales son los beneficios de la Accesibilidad?
1°.- Más seguridad para todas las personas.
2°.- Mayor posibilidad de sostener los vínculos de todo tipo entre las personas (trabajo,
      educación, salud, cultura y turismo).
3°.- Al evitarse accidentes y caídas, se reducen los costos de institucionalizaciones,
      operaciones, cuidados domiciliarios, muertes evitables, seguros, etc. Y de forma
      muy importante, los elevados costos emocionales, físicos, económicos y sociales
      que caen sobre las víctimas y sus familiares. También hay enormes beneficios
      para las familias que las atienden, pues asegura la autonomía por más tiempo de
      los AM, liberando a quienes los cuidan de la gran carga de atención y cuidados
      que la dependencia implica.
4°.- Estudios realizados nos muestran que el costo de la Accesibilidad “a posteriori” es
      de 4 a 7 veces mayor que si se hubiera incorporado desde el origen del proyecto.
      Un estudio inglés de 1997 demostró que si todas las viviendas nuevas se hubieran
      realizado con los standards de vivienda accesible,se podrían ahorrar en el futuro,
     39 millones de libras esterlinas al año, por adaptaciones necesarias
     (correspondiendo 22 millones al sector público y 17 millones al sector privado).
     También queremos destacar que hemos entregado un estudio a la Secretaría de
     Vivienda del Ministerio de Planificación Federal, en el que demostramos que con
     solo un aumento del 8% de las superficies de las viviendas unifamiliares de 2
     planes FONAVI a desarrollarse en 2 provincias del N.O., se lograba la total
     accesibilidad de esas viviendas, sin que ello resultara en un aumento similar de sus
     costos. Estos criterios deben ser tenidos en cuenta, ya que las viviendas de
     interés social son para grupos familiares, que seguramente no dispondrán de
     medios económicos en el futuro para hacer las adaptaciones que discapacidades o
     el propio envejecimiento hagan necesarias.
 
   Esto debe relacionarse, a modo de ejemplo, con lo indicado en la reciente Ley 962 del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, referida a la incorporación de la
Accesibilidad al Código de Edificación. En el artículo 4.6.3.7 se expresa que en las viviendas de Planta Baja y hasta 2 pisos, debe dejarse el espacio para colocar en el futuro, un ascensor de 1,22 m x 0,80 m, que permita alojar a una persona en silla de ruedas, sin acompañante. Creemos que esto no tiene sentido respecto de la realidad
actual ni de la que se aproxima.
   La discapacidad aumenta con la edad (además de incidir mucho más en las personas pobres) y muchas personas que irán a vivir a esas viviendas (que suelen ser de planes de interés social), necesitarán de medios de elevación, para ellos y sus posibles acompañantes. Mucho más, si alguno de ellos, es usuario de silla de ruedas.
   Es por ello que pensamos que deben instalarse ascensores de 1,30 m x 1,10 m
( y no prever el espacio), que sirvan como indica la Ley Nacional N°  24.314 sobre Accesibilidad para Personas con Movilidad Reducida y su decreto reglamentario
914/97, para personas en sillas de ruedas y sus acompañantes.
  ¿Cual es su costo actual? Asciende a $38.000, que dividido entre 8 viviendas (solo
a modo de ejemplo) representan $4.750 por cada una, que a moneda constante solo
significan $237,50 anuales sin intereses, para viviendas a pagar a 20 años. Esto
representa escasamente $20 mensuales sin interés. Estos son valores, que la población, subsidiada o no, podría pagar, resolviendo ya los problemas, (del  presente y del futuro) relacionados con la falta de accesibilidad.
  
   Estos análisis deben ser tenidos en cuenta, con relación a los beneficios comprobados de la accesibilidad, ya que permite ahorrar los escasos recursos que siempre disponemos. Asimismo asegura a la población envejeciente que no deberá hacer fuertes gastos futuros, habida cuenta del otro dramático par argentino:
“vejez-pobreza”.
   Todas estas consideraciones muestran que es el Hábitat accesible, el único que,
junto a rápidas y positivas medidas de mejoramiento de la seguridad social, favorecerá la calidad de vida de los AM, posibilitando su mayor inclusión social.
 
   Para ello, deben existir verdaderos compromisos políticos. Decía en 1993 el diseñador italiano Gui Bonsiepe, en “Del Objeto a la Interfase” que “la política es el dominio en el cual los miembros de una sociedad deciden en que tipo de sociedad quieren vivir. La política, por lo tanto, va más allá de los partidos políticos. El cuidado por el dominio público a través de un compromiso político es al mismo tiempo transpolítico, en la medida en que excede – o debería exceder- los interese del gobierno de turno.”. Como una de las virtudes del diseño en el futuro, Bonsiepe decía que “me gustaría ver mantenida la preocupación por el dominio público y esto aún más, cuanto se registra el casi delirante ataque a todo lo público, lo que parece un credo generalizado en el modelo económico predominante”. Finalmente expresaba que “se debe señalar que los devastadores efectos sociales de un descontrolado actuar de los intereses privados deben ser contrabalanceados por los intereses públicos en cualquier sociedad que pretenda llamarse democrática y que merezca esa denominación”.
 
   Todo esto ratifica lo que asevera el Dr. Bernardo Klicksberg:
1°.- Que la política social no es superflua.
2°.- Que la política social no es un gasto.
3°.- Que no es posible prescindir del Estado.
4°.- Que el aporte de la sociedad civil no es marginal.
5°.- Que hay que desterrar el escepticismo sobre la participación y la cooperación
       interorganizacional.
 
   Por todo esto, propiciamos un Estado activo que asociado con la sociedad civil,
que promueva el desarrollo humano para todos incluyendo en el, la equidad, la seguridad, la sustentabilidad, la participación y la gobernabilidad, en un proceso constante de lucha contra la pobreza y todo tipo de discriminación.
   Creemos con Bertolt Brecht lo que él expresara: “No aceptes lo habitual como cosa natural, porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecernos natural. Nada debe parecer imposible de cambiar”.
   Finalmente, nuestra visión es que con un Hábitat inclusivo, desde la accesibilidad física y socio-económica, se podrá hacer realidad las palabras de Ingmar Bergman, que expresaba que “Envejecer es como subir a una montaña, a cuya cima se llega con el aliento entrecortado y las piernas cansadas, pero desde la cual se divisa un magnífico panorama.-
 

 


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