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VEREDAS ACCESIBLES Y SEGURAS: EL ESTADO ES EL RESPONSABLE

Peatones en peligro 
El estado actual de las veredas de CABA pone en peligro la integridad física de los peatones, cualquiera sea su condición. Mujeres embarazadas, personas con cochecitos de bebé, niños, adultos mayores, personas con discapacidad motora o movilidad reducida y personas ciegas son los más perjudicados. En el caso de adultos mayores y personas con discapacidad, además del riesgo de tener un accidente en la vía pública, la falta de accesibilidad dificulta el llevar una vida plena (estudiar, trabajar, relacionarse socialmente).
 
Las lesiones ocurridas por caídas en la vía pública pueden ser consideradas un problema epidemiológico. Fracturas de muñecas, tobillos y caderas, muchas veces requieren operaciones y varios meses de tratamiento de rehabilitación. Además de la limitación física que esto significa, el miedo a que se repita una caída repercute en la calidad de vida de manera negativa. En muchos casos, una caída tiene como consecuencia una secuela discapacitante, la institucionalización y también puede llevar a la muerte.
 
Igual que a nivel mundial, la población argentina ha venido envejeciendo en las últimas décadas. Los datos del último censo en la Argentina muestran que es el tercer país envejecido de la región. La proporción de adulto de más de 65 años supera el 10,2% a nivel total del país; la Capital concentra más personas.
 
Los datos aportados por el Área Evaluación de Caídas en Adulto Mayor del Hospital Italiano dan cuenta de los riesgos que sufre este sector de la población: Se evaluaron 820 adultos mayores, de 80 años de edad promedio, entre Septiembre del 2009 y Febrero del 2017, de los cuales 515 presentaron caídas.
  • 3 de cada 4 se cayeron en la acera, no exclusivamente (384 personas)
  • más de la mitad se cayeron exclusivamente en la acera  (271 personas)
  • la mayoría porque tropezó (7 de cada 10)
 
En cuanto a las personas con discapacidad, en la Ciudad de Buenos Aires hay 21,3 % de hogares con al menos una persona con dificultad de largo plazo y hay 9.9 % de prevalencia de población con dificultad de largo plazo. De las personas con dificultad de largo plazo casi 7 de cada 10 tiene dificultad motora, más de la mitad encuentra problemas u obstáculos para acceder al transporte público (57,0%) y aproximadamente 4 de cada 10 personas los hallan en veredas y calles (35,7%). Las principales barreras, pero no las únicas, están en relación al transporte público y la circulación en el espacio urbano de CABA.

¿Qué dice el Código de Edificación?
Tanto en el Código vigente como en el borrador del nuevo, la responsabilidad de reparar las veredas se divide entre el Estado (en el caso de rotura por raíces de árboles), las empresas de servicios (en aperturas realizadas por ellas mismas) y los frentistas (en cualquier otra circunstancia, incluida el desgaste por el uso normal peatonal o vial). 
 
Ya vimos que esta división de responsabilidades no ha garantizado que las veredas sean accesibles y seguras, y en ese sentido el borrador no incorpora innovaciones para revertir esta situación.
 
El Estado resulta ser el propietario de las aceras (según el art. 2340 inc. 7º Código Civil) y es responsable del espacio destinado a los peatones. Siendo vereda y calle partes de la vía pública, no vemos motivo para darles un tratamiento diferente. Consideramos que debe modificarse el Código de Edificación para liberar al frentista de su responsabilidad por el estado de «su porción de vereda. Los frentistas no son los causantes ni deben ser responsables de reparar su deterioro. 
 
Por otra parte entendemos que se producen varias situaciones de inequidad: 
- Un frentista que vive en una cuadra donde hay mayor circulación de peatones (por la cercanía de un comercio, escuela, hospital, parada de transporte público, etc.), y por lo tanto con mayor deterioro de la vereda, tiene la misma responsabilidad de repararla que otro frentista que vive en una cuadra con menor tránsito peatonal.
 
- Un frentista que es único propietario de un lote, tiene que afrontar por sí mismo el costo del arreglo de la vereda, mientras que en un consorcio o en propiedades multifamiliares este costo se divide.
 
- Las actuales políticas públicas en cuanto a transporte y peatonalización, intensifican la circulación de personas y producen un aumento en el desgaste de las veredas, que actualmente tiene que costear el frentista.
 
- El gobierno está intimando a los frentistas a reparar las veredas, pero no está intimando a las empresas de servicios a que hagan los arreglos que les corresponde (40% de las roturas, según informa el mismo gobierno). Tampoco está respondiendo en tiempo y forma a los reclamos por rotura de raíces, absoluta responsabilidad propia.
 
 
NUESTRA PROPUESTA 
Para garantizar una circulación efectiva y segura para todos los peatones, cualquiera sea su condición física consideramos necesario: 
  • Declarar la emergencia de infraestructura en veredas y rampas de CABA.  
  • El Estado debe asumir la responsabilidad total de la construcción, reparación  y mantenimiento de las mismas.
  • Las obras estarán a cargo de cuadrillas municipales.  
  • El relevamiento y control de las obras se hará en las comunas. 

RESULTADOS DEL RELEVAMIENTO DE RAMPAS Y VEREDAS EN LAS COMUNAS 5, 6 Y 13


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