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Exposición de la Arq. Silvia Coriat en el Debate: Ciudades en Pandemia. La situación de las ciudades en Argentina. Lo táctico y la calidad del espacio*

RESPUESTAS A LAS DOS PREGUNTAS PLANTEADAS PARA EL CONVERSATORIO:

1. ¿En qué medida, la conformación de las ciudades y el modo de uso de los espacios ayuda o limita, a la nueva situación exigida a los ciudadanos en sus actividades diarias frente a la pandemia?
"En los últimos 150 años, la expectativa de vida ha aumentado de alrededor de 45 a 80 años y es justo afirmar que la mitad de eso se debe a la arquitectura y la ingeniería y la otra mitad, a la comunidad médica”, dijo el Decano de la escuela de arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca.
"Solemos pensar que los grandes cambios se deben a que tenemos hospitales y cosas así. Ese no es el gran cambio. El gran cambio vino antes, cuando conseguimos tener agua limpia y manejar la sucia, así como mejores viviendas".
Tomando como telón de fondo esta afirmación, da para interrogarnos sobre lo siguiente: ¿a qué ciudad nos referimos hoy? A la megalópolis, por ejemplo, el AMBA (Gran Buenos Aires? A una ciudad mediana o pequeña? Y más aún: ¿a la ciudad construida según normas de edificación? ¿O a la que fue surgiendo como pudo?  Y las normas, a su vez, ¿a quiénes responden? Tenemos el caso de la ciudad de Buenos Aires donde también hubo transgresiones a las normas desde los sectores más pudientes, articulados con el poder que, mediante excepciones permitió elevar más y más la altura de ampulosos edificios. Luego, para no estar fuera de norma... se modificó la norma!
Ambas ciudades, la ampulosa y la precaria, coexisten en una sola. ¿Por qué al poder le preocupa que se cumplan las normas de edificación y urbanas en determinados sectores, y en otros, por ejemplo, las villas de emergencia, cierra los ojos?
Parecería haber una desidia, y a veces, un desinterés planificado. El caso del Barrio Carlos Mugica en Ciudad de Buenos Aires, es elocuente. En una zona que, mirada con ojos de negocios, resulta muy valiosa en cada metro cuadrado, toda esa gente está de más. Especialmente luego de la tremenda desindustrialización que tuvo lugar en Argentina, la vida de los trabajadores, ahora desocupados en su mayoría, no tiene el valor que tuvo en plena época industrial, cuando además para garantizar la fuerza de trabajo, se aseguraba la salud pública. Y lo mismo podemos decir respecto de su hábitat. No solo no hay interés en asegurarles vivienda y salud, sino que ambos temas, tan caros a las condiciones de vida, mantienen extrema precariedad.
¿Y qué tiene que ver esto con la Pandemia?
Podemos hacer un paralelo entre la manera de abordar “la Ciudad”, y la manera de abordar “la pandemia”.
Dice Alberto Kornblihtt, científico asesor del Gobierno en el equipo de investigación contra el Corona 19:
“Hay una falacia que quisiera romper: la de que es un virus democrático, que ataca por igual a todas las personas. Ya sabemos que si bien al principio atacaba a las clases media y alta, que tuvieron la posibilidad de viajar, hoy en día las curvas bajan abruptamente en esos sectores y sube brutalmente la curva de los infectados en clases bajas. Eso es así porque la estructura económica y social del capitalismo hace que los sectores más vulnerables, los que tienen peores condiciones edilicias, de alimentación y más hacinamiento, sean el blanco donde finalmente el virus está actuando con más crudeza.”
Ramona Medina, del Barrio Carlos Mugica, en plena Ciudad de Buenos Aires, lo testimonia en reportaje días antes de morir por Coronavirus: ¿Cómo quedarme en casa si tengo que salir a comprar el agua?
La asociación con noticias de los últimos días es inevitable: miles de ciudadanos en Argentina, y especialmente en las grandes metrópolis, habitan barrios que carecen de condiciones básicas de infraestructura, entre ellas, el agua.  
Y con relación a las medidas de prevención en dichas barriadas, también se viven situaciones que atestiguan, no sabemos si desidia o, nuevamente responden a esa mirada para la cual es gente que está de más. Cómo explicar, si no, los mecanismos pretendidamente de detección del virus, que se repiten en distintos barrios: reunir a personas que no se sabe aún si son o no portadores del virus, en espacios cerrados, durante varios días, reproduciendo así condiciones de contagio…
Una de las hijas de Ramona Medina tiene una multidiscapacidad. Son inimaginables las dificultades que tuvo que sortear esta madre para sostener condiciones mínimas de higiene en su familia, y muy especialmente a partir del riesgo de contagio, que terminó con su vida.
Desde siempre, al hablar de accesibilidad física me he referido al baño. A sus dimensiones y diseño para poder ser utilizado desde una silla de ruedas. Mi insistencia en el tema fue directamente proporcional al vacío desde el cual, para el común de la gente, la accesibilidad empezaba y terminaba en la rampa. Como si para permanecer en cualquier lugar, en cualquier actividad no fuera necesario el baño. Y ni hablar, obviamente, en casa. Pero claro, daba por descontado que contaba con agua.
Ni la historia de Ramona ni la de su hija son excepcionales. Son una más entre miles, invisibilizadas.
La Constitución Nacional enuncia acciones positivas para con los niños, los ancianos y las personas con discapacidad. Pues bien. Unicef afirma que el 45% de los niños en Argentina viven en pobreza; a su vez, el Censo Nacional de Población y Vivienda 2010 relevó un 12,9% de personas “con dificultades permanentes” (léase, con discapacidad) lo que implica algo más de 5 millones de personas en todo el país, de las cuales se estima que cerca del 30% habita en las barriadas más pobres en condiciones de hacinamiento. En dichas barriadas escasea la longevidad:  La pobreza reduce la expectativa de vida.
Es hora de que pongamos allí la lupa.
Todas las medidas que se vienen sugiriendo en debates y conferencias acerca de cómo debieran funcionar las ciudades pospandemia, van de la mano de lo que dichas poblaciones vulnerables requieren: más aire, luz, ventilación, y viviendas, calles y espacios públicos amplios.
Es lo que se hizo en Barcelona en el siglo XIX. Esa Barcelona que admiramos, es el resultado de la lucha contra las epidemias.
Físicamente, humanamente, sería lo apropiado. Sin embargo, mientras se mantengan las condiciones socioeconómicas referidas por Kornblihtt, mientras el poder se perpetúe en manos de unos pocos, y se continúen cerrando fuentes de trabajo, en lugar de potenciarlas, lo mismo sucederá con el hábitat. No serán estas poblaciones las beneficiarias de dichos cambios.
2. ¿Crees que será posible compatibilizar la densificación urbana que se plantea en las ciudades, pueblos o comunas, con la desconfianza o el distanciamiento social impuesto por la nueva normalidad?
Entiendo que pese a que está claro que la densificación urbana juega en contra de lo que resulta favorable para los habitantes, ésta es el resultado de la manera en que se conduce la economía, y la lógica del mercado respecto del valor de la tierra. En los lugares céntricos es más valiosa.
Los desarrolladores, lobby que representan a grandes intereses, procuran obtener el mayor rédito posible, intensificando el uso de la tierra mediante mayor altura, y la incorporación de la mayor cantidad posible de unidades.
Esto sucede en Buenos Aires con las dimensiones aprobadas en la Legislatura con el nuevo Código de Edificación. La Legislatura ha funcionado como correa de transmisión de dichos intereses aceptando la reducción de las dimensiones de la vivienda mínima llegando a monoambientes de 20m2, contraindicadas en contexto de pandemia.
Por supuesto que resultan inaccesibles, lo que las torna, además de inhabitables por una familia, expulsivas de personas con dificultades motoras; o por quien requiera de un asistente o acompañante.
Otro ejemplo de que las decisiones no corren por el mismo camino de lo que dicta la ciencia, la experiencia y el sentido común, son las modificaciones al Código Urbanístico, admitiendo edificios de gran altura en el perímetro de la Ciudad de Buenos Aires, lo que conformaría una barrera que impediría la aireación desde el Rio de la Plata, con orientación este – oeste en toda la ciudad de Buenos Aires, planteada hace más de un siglo por los higienistas, con excelente criterio.  

 

No creo, por tanto, que fructifique una tendencia a materializar estas ideas. La tendencia en Buenos Aires es a eliminar espacios potencialmente aptos para parques y espacios abiertos, y en ellos seguir construyendo. Hasta que las decisiones no estén en manos de los vecinos, de los trabajadores, hoy vulnerados, la balanza se seguirá inclinando hacia los intereses dictados por la economía del mercado. 

 

 

*Organizado por la Universidad San Pablo Tucumán, a través de Google Meet.  27 de mayo de 2020, 19 hs. Moderadora: Arq. Josefina Ocampo. 

Expositores: Dra. Arq. Marcela Medina, Facultad de Arquitectura y Urbanismo UNT. Esp. Arq. Nora Gabriela Demarchi, Universidad Nacional de Mar del Plata. Arq. Luis Lobo Chakllan, Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Arq. Silvia Aurora Coriat, Fundación Rumbos. Mg. Arq. Carlos Alonso, Universidad Nacional de Cuyo. Arq. Guadalupe Macias, Facultad de Arquitectura y Urbanismo UNT.

 

 

 

 

 

 

 


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